Desde hace elgún tiempo el patrimonio de la humanidad, es un concepto bastante común, pero hasta el análisis de Varine y la discusión en clase, no me había puesto a pensar en lo que implica la distinción que se hace sobre lo nacional y lo de la humanidad. Bajo el parámetro de la globalización, tiene sentido que se proclamen ciertas cosas propiedad de la humanidad, pero la pregunta es ¿quién sería responsable de la preservación de dichos patrimonios de la humanidad? ¿una institución internacional o los gobiernos locales de dónde es originalmente?
Parece no tener tanta relevancia, pero después del análisis del autor sobre la implicación del sistema económico en la cultura y las practicas turistas que hemos experimentado por parte de los gobiernos locales, para aprovechar los dichosos patrimonios, resulta interesante pensar en la mítica fabricada para validar dichos lugares. No pretendo desmitificar los mitos nacionales, pero después de un análisis es posible distinguir los intentos fabricados de un gobierno por generar símbolos y mitos, que unifiquen a una población, pues las naciones requieren de esa unidad y las naciones son conceptos bastante recientes.
Lo más fácil es analizar el país propio, reconocer que se da preferencia por un deporte, que tenemos mitos que validan a la patria con sacrificios de héroes sin identificación propia para que todo mexicano se refleje en “El Pipila” o en los niños héroes o en los caudillos revolucionarios, así como los intentos de recuperar las tradiciones prehispánicas con las ofrendas de día de muertos, que son pirámides con una cruz católica en la parte superior. Al fin y al cabo son mezclas del pasado, intentando generar algo nuevo que sea “mexicano”. Cabe recordar la época del afrancesamiento que patrocinó Porfirio Díaz para reconocer estos intentos por refinar la cultura con una cultura considerada como más civilizada.
Me parece que la idea del patrimonio de la humanidad no es tan mala idea, el problema es definir quienes serían los encargados de salvaguardarlo, después de todo es una realidad que las naciones ya no son tan independientes, por tanto la destrucción de una cultura afecta a las demás de alguna forma. Es como la historia, es necesario recordar historia para no cometer los errores del pasado y aún así seguimos en guerras religiosas.
Creo que el patrimonio de la humanidad es algo necesario, aunque haya nacido de la comercialización de la cultura por el sistema económico. Pero si es la única forma de generar presión por la preservación del pasado, vale la pena. Porque aunque la cultura se trate de un ideal de deber ser, es necesario aprender de donde venimos.
* Hugues de Varine. La Culture des Autres (1976)
Parece no tener tanta relevancia, pero después del análisis del autor sobre la implicación del sistema económico en la cultura y las practicas turistas que hemos experimentado por parte de los gobiernos locales, para aprovechar los dichosos patrimonios, resulta interesante pensar en la mítica fabricada para validar dichos lugares. No pretendo desmitificar los mitos nacionales, pero después de un análisis es posible distinguir los intentos fabricados de un gobierno por generar símbolos y mitos, que unifiquen a una población, pues las naciones requieren de esa unidad y las naciones son conceptos bastante recientes.
Lo más fácil es analizar el país propio, reconocer que se da preferencia por un deporte, que tenemos mitos que validan a la patria con sacrificios de héroes sin identificación propia para que todo mexicano se refleje en “El Pipila” o en los niños héroes o en los caudillos revolucionarios, así como los intentos de recuperar las tradiciones prehispánicas con las ofrendas de día de muertos, que son pirámides con una cruz católica en la parte superior. Al fin y al cabo son mezclas del pasado, intentando generar algo nuevo que sea “mexicano”. Cabe recordar la época del afrancesamiento que patrocinó Porfirio Díaz para reconocer estos intentos por refinar la cultura con una cultura considerada como más civilizada.
Me parece que la idea del patrimonio de la humanidad no es tan mala idea, el problema es definir quienes serían los encargados de salvaguardarlo, después de todo es una realidad que las naciones ya no son tan independientes, por tanto la destrucción de una cultura afecta a las demás de alguna forma. Es como la historia, es necesario recordar historia para no cometer los errores del pasado y aún así seguimos en guerras religiosas.
Creo que el patrimonio de la humanidad es algo necesario, aunque haya nacido de la comercialización de la cultura por el sistema económico. Pero si es la única forma de generar presión por la preservación del pasado, vale la pena. Porque aunque la cultura se trate de un ideal de deber ser, es necesario aprender de donde venimos.
* Hugues de Varine. La Culture des Autres (1976)

No hay comentarios:
Publicar un comentario